Historia

GRUPO EDITOR ORFILA VALENTINI con proyección internacional en la edición y distribución del material bibliográfico que tiene que ver con las necesidades académicas y con el desarrollo intelectual y cultural de Iberoamérica, debe su nombre al maestro de los editores ARNALDO ORFILA REYNAL y a LAURA VALENTINI CORSA (su fiel compañera, LAURETTE SÈJOURNÈ).

ARNALDO ORFILA REYNAL (La Plata, Argentina, 9 de julio de 1897 – Ciudad de México 13 de enero de 1998) Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, fue delegado al Congreso Internacional de Estudiantes realizado en la ciudad de México en septiembre de 1921 y militante del Partido Socialista Argentino de 1930 a 1948
   
En 1938 fundó la Universidad Popular Alejandro Korn, de la cual fue director hasta 1947. De 1945 a 1947 se desempeñó como director de la primera filial del Fondo de Cultura Económica en Buenos Aires, Argentina. Después de trasladarse a la ciudad de México, dirigió la editorial de 1948 a 1965. En 1957 organizó la editorial Eudeba
   En noviembre de 1965, con la iniciativa de un numeroso grupo de amigos intelectuales mexicanos y latinoamericanos, se decide crear una nueva editorial para ser dirigida por don Arnaldo; en marzo de 1966 se funda Siglo XXI Editores. Durante su fructífera vida fue el creador de numerosas
revistas, entre ellas, Atenea, Valoraciones, El Iniciador y Camada.
   
Su labor editorial fue premiada en 1980 por el gobierno mexicano con la condecoración “Águila Azteca”; en 1983 con la Medalla “Félix Varela” y en 1988 con la condecoración “Carlos Manuel de Céspedes”, ambas por el gobierno cubano. En 1984 recibió el Premio Juan Pablos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, así como un homenaje del municipio de Buenos Aires. En 1985 el gobierno francés lo reconoció con la Legión de Honor. En 1993, la Sociedad Alfonsina Internacional le otorgó el premio Alfonso Reyes
   Murió a los cien años de edad pero su legado perdura para siempre en la memoria de sus autores-amigos-colaboradores y en los libros que él decidió publicar.

LAURA VALENTINI CORSA [LAURETTE SÈJOURNÈ] (19 de octubre, 1911 - 25 de mayo, 2003) Antropóloga y arqueóloga nacida en Italia. Más tarde se naturalizó ciudadana francesa.
   
Llegó a México en l942 y, especialmente, durante esa década trabajó para el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), excavando en Teotihuacan. Publicó varios libros de cosmología y religión náhuatl, incluyendo Agua hirviente: pensamiento y religión en el México antiguo.
   
Su trabajo principal fue sobre la figura de Quetzalcóatl. Además, sostuvo que Teotihuacan era la legendaria Tollan. Su trabajo continúa siendo muy valorado por los especialistas. Sus últimos años los dedicó a llevar educación a los pueblos indígenas del sur de México.

El mejor legado: su pasión por los libros. Nuestro compromiso: honrar su memoria al dar continuidad a su invaluable labor en el mundo editorial, en este nuevo siglo.

                                            
GUADALUPE ORTIZ ELGUEA
                                                  DIRECTORA GENERAL

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Arnaldo Orfila Reynal. Una revolución editorial para toda latinoamérica

Arnaldo Orfila Reynal creador de Siglo XXI, director de Fondo de Cultura Económica y organizador de una exitosa editorial argentina EUDEBA, trascendió su nacionalidad argentina para convertirse en uno de los grandes editores de América latina. Defensor de la Revolución Cubana fue además propagador del pensamiento de los líderes de la independencia africana y asiática. Fue hombre de una gran sencillez, leal a sus ideas políticas a las que defendió y difundió y al decir de Carlos Fuentes "Reynal no sólo vivió un siglo, lo llenó". 
   En todas las actividades de la vida hay obras que están ligadas imperecederamente a sus creadores o a sus ejecutores en una suerte de identificación de las unas con los otros.
Ese es el caso de Arnaldo Orfila Reynal, director y conductor de dos importantes y exitosas editoriales mexicanas, primero Fondo de Cultura Económica y luego Siglo XXI, de la que fue creador y, en medio de ambas, organizador de una no menos exitosa editorial argentina: EUDEBA, Editorial Universitaria de Buenos Aires. 
   Son casos paradigmáticos en los que no hay ni habrá posibilidad de desvincular al hombre de la idea y su realización. No es una simple relación entre el hombre y su obra, sino que se trata de algo más profundo: es la personalización de la idea y de la obra.
   Así, cuando decimos Crítica estamos diciendo Natalio Botana, e igualmente: La Cultura Argentina y José Ingenieros, la Gazeta de Buenos Ayres y Mariano Moreno, el Guernika y Pablo Picasso, Arnaldo Orfila Reynal y Fondo de Cultura Económica, Siglo XXI y Eudeba, sus orígenes, sus existencias, sus obras y sus éxitos.
   Arnaldo Orfila Reynal nació en la ciudad de La Plata en 1897 y murió en México el 13 de enero de 1998 a la edad de 100 años, 100 años lúcidos y activos. Por sólo tres años no pudo ser, cronológicamente, un hombre de tres siglos, pero lo fue en la proyección de sus avanzadas creaciones y realizaciones.
   Alguna vez Carlos Fuentes afirmó: "Orfila Reynal no sólo vivió un siglo, lo llenó". A mayor distancia temporal podemos decir que no sólo lo llenó, sino que lo desbordó. Como desbordó su nacionalidad argentina para convertirse en uno de los más grandes editores de Nuestra América.
   En su ciudad natal, en 1910 concurrió al destacado Colegio Nacional, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, en el que tuvo como profesores, entre otros, a los argentinos Rafael Alberto Arrieta y Alejandro Korn y al dominicano Pedro Henríquez Ureña y, como compañero de estudios, entre otros, a Julio V. González, hijo del fundador de la Universidad Nacional de La Plata, Joaquín V. González. En ese Colegio fundó un periódico, casi como un anticipo de lo que sería su vinculación con el libro y la empresa editorial.
   Cumplido el ciclo secundario, frente a las posibilidades de ser médico, abogado, ingeniero, arquitecto, contador público o químico, espectro que por entonces no iba más allá en materia de ofertas educativas universitarias, optó por la carrera de químico, que cursó en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, en el viejo edificio de la calle Perú, entre las de Alsina y Moreno, en la Manzana de las Luces.
   Orfila Reynal fue un activo militante de la Reforma Universitaria de 1918 y en representación de los estudiantes universitarios, fue uno de los cinco que concurrieron al Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México en 1921, lo que le permitió vincularse largamente con la intelectualidad del momento.
   La industria editorial argentina no existía. Había habido libreros e impresores convertidos en editores, pero no había editores propiamente dichos. Vaya como ejemplo decir que, entre los primeros, estaban Manuel Gleizer y Jacobo Samet y entre los segundos estaban Rosso y Antonio López. En tanto la empresa editorial de nuestro idioma florecía en Europa, sobre todo en España, en 1938 los editores argentinos se reunían en una Sociedad de Editores a la que en 1941 llamaron Cámara Argentina del Libro. En 1943 esa Cámara organizó la Primera Feria del Libro, que se hizo en la Avenida 9 de Julio, que era mucho más corta que ahora, entre Cangallo y Bartolomé Mitre. 
   De ahí que esa calificación de "escritores malditos" que alguien ha atribuido a algún escritor argentino porque supuestamente no se editaban sus obras en nuestro país, sea absurda. No había editoriales y los escritores argentinos publicaban en Europa, especialmente en España y más precisamente, en la Biblioteca Blanca de F. Sempere y Cía, de Valencia. Allí publicaron Alfredo L. Palacios y Enrique del Valle Iberlucea, entre otros, sus primeros libros.
   Hacia el año 1937 Orfila Reynal se fue a España como corresponsal de guerra de La Vanguardia, órgano oficial del Partido Socialista del que era afilliado. Se pagó el viaje con la venta de un terreno en Villa Ribera, cerca de La Plata. Estuvo, además en España, en París, Londres, Berlín, Viena, Praga y Trieste. En Praga, el gran penalista Luis Jiménez de Asúa, embajador de España en Checoslovaquia, le dijo que se volviera a Argentina porque "mañana estalla la guerra". Embarcó en Trieste y volvió a Buenos Aires.
   Convocado por la Editorial Atlántida, durante los años 1943 y 1944, Orfila Reynal estuvo al frente de la dirección de una serie de publicaciones manuales que llevaron los nombres de Colección Oro y Biblioteca de La Chacra, para las que debía producir un libro por mes y para las que él mismo aportó sus conocimientos técnicos. Para la Colección Oro escribió El petróleo (1945), libro que cerró con esta advertencia: 
   "Sepamos estar alerta para que los conquistadores de adentro y de afuera no se apoderen también de este patrimonio nacional, porque con él perderemos una posibilidad muy grande para alcanzar un desarrollo intensivo de nuestras perspectivas industriales del futuro. Y lo que es más importante: perderemos el derecho de cumplir con dignidad la fundamental obligación de manejar con independencia total nuestra riqueza y nuestra conducta de pueblo libre". Para la Biblioteca de La Chacra escribió tres tomitos titulados La leche y el tambo, Higienización de la leche y La leche y sus derivados, publicados en 1944 y 1945.
   De ese trabajo en Atlántida vivía con su esposa María Elena Satostegui, que daba clases en la Universidad. Para concretar su tarea de producir un librito por mes, Orfila debía escribir 15 páginas por día, cosa que no hacía porque cuando María Elena se iba a la Universidad él se escapaba al café a charlar con sus amigos.
   También colaboró con la Editorial Claridad, de Antonio Zamora, que le encomendó la dirección de la colección Autodidacta y, para completar sus ingresos, puso y explotó una farmacia en la zona Sur de Buenos Aires. 
   Fondo de Cultura Económica había sido creada en México el 3 de septiembre de 1934 con un capital de $ 20.000 en forma de un fideicomiso ejercido, primero, por el Banco Nacional Hipotecario y de Obras Públicas y, desde 1943, por el Banco de México. Su primer Director fue Daniel Cosío Villegas. 
   El primer mensaje al Fondo de Cultura Económica y, más precisamente, al Director Daniel Cosío Villegas, lo dieron en 1944 Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña: "Arnaldo está libre, dejó su farmacia en el sur; hay que hacer algo por él". El Fondo abrió una filial argentina y designó a Arnaldo Orfila Reynal a su frente. Se inauguró el 1 de enero de 1945. Inicialmente se llamó Casa de la Cultura Mexicana en Argentina, y funcionó en Independencia 802, esquina Piedras. Allí estuvo, años después, la Editorial Sur.
   En 1948 fue convocado para hacerse cargo de la Dirección del Fondo, en México, en tanto Cosío Villegas escribía Historia de México con una beca de la Fundación Rockefeller. Desde allí Orfila lanzó la gran revolución editorial en Nuestra América, en lo que colaboró el exilio republiano español en México. En 1952, Cosío Villegas renunció y Orfila Reynal fue confirmado en el cargo que detentaba interinamente desde hacía 4 años. Fue así el segundo Director del Fondo.
   Personalmente, tuve conocimiento de la existencia de Arnaldo Orfila Reynal en el seno del Partido Socialista, al que Orfila se había afiliado en la década de los años 30 junto con Alejandro Korn, Julio V. González y Carlos Sánchez Viamonte, en decisión compartida. El Partido Socialista era, por entonces, una gran fuerza política y moral. De la significación de Orfila Reynal en el mundo editorial, supe por el doctor Carlos Sánchez Viamonte, del que era yo su secretario privado, muy amigo de Orfila, amistad visible a través de la afectuosa y jugosa correspondencia intercambiada entre ambos.
   El Fondo de Cultura Económica publicó a muchos autores argentinos: entre otros, de Carlos Sánchez Viamonte, Historia Institucional Argentina, de José Luis Romero La Edad Media y de Julio V. González, después de la muerte de éste, Historia Argentina. La era colonial, primer tomo de una obra de mayor envergadura que, lamentablemente, no se completó. Pronto me di cuenta que Arnaldo Orfila Reynal era una persona respetable y respetada, cuyas opiniones eran tenidas en cuenta por sus contemporáneos.
   Orfila Reynal, a poco de caer el segundo gobierno del general Juan Domingo Perón, en 1955, publicó en Cuadernos Americanos, un muy interesante trabajo que, frente al gorilismo reinante, implicaba en ese momento toda una posición. Fue un consecuente defensor de la Revolución Cubana, hasta su muerte, tan amigo de Fidel Castro como lo había sido de Ernesto "Che" Guevara, cuyo diario publicó. Orfila Reynal, desde el Fondo de Cultura Económica, también difundió el pensamiento de los líderes de la independencia africana y asiática. Toda su obra editorial es formidable, como se puede ver en el Catálogo 1934-1964, pero bastaría mencionar dos colecciones para destacar su visión de editor: Tierra firme, destinada a difundir la problemática de Nuestra América y los Breviarios de introducción a la temática más diversa.
   Arnaldo Orfila Reynal estuvo casado con María Elena Satostegui, que lo acompañó en parte de su vida y en la empresa editorial y de la que se separó en términos amigables, al punto que ella continuó al frente de la Filial del Fondo de Cultura Económica en la Argentina. Hacia fines de la década de los años 50, Orfila Reynal se unió a Laurette Séjourné, una destacada antropóloga francesa nacida en 1911, cuyos apellidos de soltera eran Valentini Corsa, que llegó a México en 1942, país en el que vivió 60 años y en el que el Fondo de Cultura Económica publicó, entre otros, Palenque, una ciudad maya (1952), Pensamiento y religión en el Méjico antiguo (Breviario, 1957), Un palacio en la ciudad de los dioses (1959), Supervivencias de un mundo mágico, El Universo de Quetzalcóalt (1962) y Arquitectura y pintura en Teotihuacán (1966). Las traducciones del francés fueron hechas por el propio Orfila Reynal. Las cenizas de Laurette Séjourné, fallecida a los 91 años, de acuerdo con sus deseos, fueron esparcidas alrededor del monumento que, en los jardines de Siglo XXI, recuerda a Arnaldo Orfila Reynal.
   Laurette Séjorné vivió junto a Arnaldo Orfila Reynal los exitos y esplendores del Fondo de Cultura Económica, la implacable persecución de los enemigos que lograron separar a Orfila Reynal del Fondo, y la solidaridad de la intelectualidad expresada en la suscripción de acciones para que naciera Siglo XXI.
   Con María Elena Satostegui, Orfila Reynal tuvo una relación muy particular. Cuando con Laurette Sejourné venía a Buenos Aires se instalaban en casa de María Elena Satostegui, su ex mujer, que los recibía con todo el afecto de que era capaz. En la ciudad de Lobos una Biblioteca lleva su nombre.
   Hacia 1958, Orfila Reynal fue convocado por el entonces Rector de la Universidad de Buenos Aires, Risieri Frondizi, para la creación de una Editorial Universitaria. Orfila se dio a la tarea para la que, luego de una selección que hizo analizando la composición de la biblioteca de cada uno, llamó a Boris Spivacov, cuyo nombre sugirió para continuar al frente de la editorial una vez que él hubo de volver a México. Como es sabido, Boris Spivacov fue, más tarde, el creador y Director del Centro Editor de América Latina CEAL, editorial que, como Eudeba, sufrió varias veces los cruentos embates de las diversas dictaduras que asolaron nuestro país y que llegaron a la quema de sus ediciones. En todas esas obras, en el Fondo, en Siglo XXI, en Eudeba y en CEAL está la impronta de Arnaldo Orfila Reynal, directamente en su obra e indirectamente en sus enseñanzas.
   En 1965, a raíz de la publicación de Los hijos de Sánchez, del antropólogo norteamericano Oscar Lewis, libro que desnudaba la pobreza de la realidad mexicana, Arnaldo Orfila Reynal y el Fondo de Cultura Económica, a raíz de una denuncia de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, fueron víctimas de un proceso por traición a la patria, ordenado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Cuando el Procurador General de la República los absolvió, y concluyó que "no había delito qué perseguir", el Gobierno mexicano expulsó a Orfila Reynal, de la Dirección del Fondo de Cultura Económica.
   El Fondo ya había sido calumniado por publicar libros fundamentales de la época, como Escucha yanqui, de C. Wright Mills; El capital (primera traducción al español hecha por el republicano exiliado, Wenceslao Roces) de Carlos Marx; El ser y el tiempo, de Martín Heidegger; Economía y sociedad, de Max Weber; Teoría de la ocupación, el interés y el dinero, de Keynes, lo que probaba que el Fondo era una editorial de vanguardia bajo la dirección de Orfila Reynal. Separado de su cargo en el Fondo de Cultura Económica, Orfila Reynal se lanzó a la creación de la editorial Siglo XXI, cuya filial argentina también sufrió los embates de la última dictadura militar.
   Hubo en Argentina dos homenajes importantes. Uno en 1980, en vida de Orfila Reynal y del que participaron Boris Spivacov, Gregorio Weinberg, Luis Alberto Romero y Héctor Yanover. El otro, a poco del fallecimiento de Orfila Reynal, en la Sala Miguel Cané de la Secretaría de Cultura de la Nación, el 19 de marzo de 1998, presentado por Leonor Fleming y en el que hablaron Jorge Lafforge, Gregorio Weinberg, Alejandro Katz y Héctor Yanover.
   Orfila Reynal fue un hombre sencillo y silencioso. No hablaba nunca de él, ni aceptaba reportajes referidos a su vida o a su obra editorial. Ante la requisitoria decía: Todo está en el Catálogo. Una vez, en La Habana, Cuba, Guillermo Schavelzon lo convenció para conversar y grabar la conversación. Orfila se extendió en sus recuerdos, pero a la mañana siguiente llamó a Schavelzon y le dijo que no quería que se publicara lo conversado y que le devolviera las grabaciones. Al final aceptó que Schavelzon las guardara con el compromiso de no publicarlas. Después de 20 años y muerto Orfila Reynal, la conversación se publicó en La Gaceta del Fondo en abril de este año.
   Orfila fue un gran editor, fue un gran conductor de una gran empresa editorial, fuera el Fondo de Cultura Económica o Siglo XXI pero, por sobre todas esas cosas, fue un hombre que con sencillez y modestia fue leal a sus ideas políticas y sociales y las defendió y difundió con decisión y, sobre todo, con un gran coraje civil.

Víctor García Costa / Periodista. Historiador